Ver, oír, hablar. Escuchándote escuché…

tres mafalda
Imagen extraída de http://www.google.com

«¡No me escuchas!»

» No se porqué pero me siento mejor. Gracias por escucharme!»

«Dices que sí con la cabeza pero no creo que estés entendiendo nada de lo que te estoy diciendo»

» No se cuántas veces quieres que te lo repita…¿Es que no me escuchas?»

«Necesito que me entiendas»

¿TE SUENA?

 

En mi viaje por la Terapia Gestalt he encontrado un revelador artículo sobre la escucha del terapeuta a su paciente y me venía a la cabeza, y a los oídos, LA IMPORTANCIA DE LA ESCUCHA EN LAS RELACIONES DE PAREJA.

«Lo que me perdí de ti. Una reflexión sobre la escucha».

Rosa Medinilla. 

 Del libro El riesgo de compartir. Escribiendo sobre la Terpia Gestalt.

Coordinado por María Cruz García Enterría y Carmen Vázquez Bandín. 

www.gestaltnet.net

Aquí os dejo unos fragmentos:

 

Tu  presencia en mí, al escribir este artículo, despierta mi deseo de descubrirte…Surgen en mí varias preguntas: ¿cómo fluye la comunicación entre nosotros?, ¿te escucho yo de  forma atenta?, ¿te escucho mejor dependiendo del tema?, ¿cuándo pongo más atención, cuando tú me hablas o cuando me habla otra persona?, ¿en qué circunstancias me es más fácil o más difícil?, ¿cómo te escucho, te dejo tu tiempo para expresarte?

Escuchar es un proceso que se efectúa no sólo con el oído, sino también con la mirada y con el resto de los sentidos. Implica estar atento, interesado e implicado tanto en el tema que se está tratando como en el interlocutor.

… Porque escucharte activamente implica que te observe, atienda y me interese por ti. Estar disponible para ti, aceptándote como eres: distinto, único e irrepetible. También significa centrarme en lo que me comunicas, dialogando en un ir y venir con las resonancias de lo que he escuchado para establecer una buena comprensión de ti y comunicación contigo.

Todo el mundo tiene un ritmo propio para expresarse. Forma parte de la escucha adaptarse al ritmo del otro. Cuando escucho, necesito dejar a un lado mis puntos de vista y mis valores para entrar en tu mundo sin ideas preconcibas, sin juicios ni evaluaciones.

Me pregunto de qué forma puedo atenderte mejor, tanto para recoger datos como para interesarme en nuestro proceso de comunicación, mostrándote mi total disponibilidad. Estar presente para ti pasa por evitar mis distracciones al máximo. Me conmueve pensar sobre un proceso en el que entro en relación contigo , siendo capaz de escucharte y de responderte, y que tú, a tu vez eres capa de hacer los mismo conmigo.

Es imposible que no nos comuniquemos porque, aunque no te diga nada, mi forma de atenderte o de escucharte, o de no atenderte o no escucharte, te está transmitiendo una serie de señales no verbales…

Con el ademán y la mirada nos podemos comunicar acogida e interés y también envolvernos, inspirarnos serenidad o herirnos violentamente con los ojos del juicio, amenaza, sospecha, humillación,…

**Algunos obstáculos y actitudes favorecedoras de la escucha que nombra Rosa Medinilla son (señalo que en su artículo aparecen algunas más y todas están desarrolladas) :

Obstáculos: la ansiedad, la superficialidad, la tendencia a imponer mis propias ideas, el etiquetarte, la impaciencia, la tendencia  a predicar, la comunicación del egocéntrico o del verborreico, …

Actitudes favorecedoras: la empatía, la aceptación, autenticidad y concreción

En este diálogo puedes y puedo obtener la confirmación que nos es tan necesaria, no sólo de que somos aceptados en este momento como personas, sino también de que somos reconocidos en nuestra existencia separada, en nuestra diferenciación e unicidad, en todo nuestro potencial, en la persona que cada uno somos, creada para «ser», incluso aunque tu comportamiento o el mío no fuera en general aceptable hasta podríamos estar en conflicto, y aún así afirmar la existencia del otro.

Por tanto, no estoy dispuesta a perderme más de ti, no estoy dispuesta a perderme el espacio cocreado por nuestro encuentro, donde no sólo me sitúo en mi misma, sino también en «el entre yo y el no yo» , que se constituye de nuevo cada vez, según el momento y el diálogo entre nosotros; donde me siento diferente y eso hace que me ponga fuera de mí, para conocerte y con ello incorporar lo nuevo que me aportas con tu presencia.

Texto extraído del artículo:

«Lo que me perdí de ti. Una reflexión sobre la escucha». Rosa Medinilla. 
 Del libro El riesgo de compartir. Escribiendo sobre la Terpia Gestalt.
Coordinado por María Cruz García Enterría y Carmen Vázquez Bandín. 

www.gestaltnet.net

Las anotaciones en subrayado no son originales del artículo .

 

 

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