Un cuento para el encuentro (el desenlace)

PAREJA CHAPLIN

¡¡Feliz día de lunes!! Para las personas que hoy vuelven al trabajo después de las Fiestas de Primavera, del descanso de Semana Santa; para los que todavía podéis disfrutar de este segundo lunes de mona y para todos/as aquellos/as que no han podido descansar ningún día y tanta fiesta les suena a lenguaje de otro planeta…os regalo, en este día de hoy, el desenlace del cuento de Él y Ella.

«Ahora que el blanco empezaba a pintar canas, el peso del tiempo se arrastraba y la compañía del otro les abandonaba, Ella se pasaba muchas noches viendo películas de Chaplin, al que siempre imitaba cuando era joven. Y, en esos momentos, todos los males se esfumaban gracias a las buenas intenciones del comediante. Siempre sucedía así, hasta que una noche se quedó dormida ante el televisor.

Al despertar de ese breve sueño, tuvo una revelación: junto a ella estaba su maestro, vestido con su traje, su bigote y su bastón. Alucinada de lo que veían sus ojos, le preguntó qué hacía allí, pero claro, Chaplin no le hablaba, sólo actuaba con gestos, pero eso no fue problema. De mimo a mimo, se explicaron y comprendieron.

Al otro lado de la habitación, Él, sin poder dormir, escuchaba extrañado las risas que surgían de al lado. No entendía como en tal situación Ella podía reír en lugar de penar.

Desde aquel día, Ella cambió su rutina y volvió al paseo central de su ciudad a deleitar a los demás con su actuación, salía temprano por la mañana y no regresaba hasta bien entrada la madrugada. Él no entendía nada, ni sabía adónde iba, pero no quería preguntar ni atosigar. Tal vez había llegado el momento en que cada uno debía seguir su camino.

Cuando la decisión ya estaba tomada, una madrugada, Ella, sigilosa, entró en casa vestida de mimo, al igual que si fuera Chaplin. Él la descubrió y al verla sintió como si el tiempo no hubiera pasado y como si de repente estuvieran en el paseo. en aquel momento Él sonrió y de aquel esbozo de sonrisa salió un risa. Ella también sonrió al ver la risa del otro y le preguntó el porqué. Empezaron a recordar y, después de mucho tiempo volvieron a hablar. Y, ¿sabéis cómo acabó la conversación?. Con dos peticiones: Él le pidió a Ella que LE HICIERA EL HUMOR PARA VOLVER A RECUPERAR SU PROPIO YO. Ella contestó que la haría el humor, pero a cambio él debía devolverle el favor, HACIÉNDOLE EL AMOR.

Ambos acordaron que era un trato justo y siguieron riendo toda la noche. Una vez más, se demostró que el bueno humor suele ser la mejor manera de sobrellevar la cotidianidad, porque cada vez que nos reímos, liberamos NUESTROS DESEOS  y GANAMOS TIEMPO. Y aquella noche, entre risas, Ella y Él rejuvenecieron para volver a levantarse en la misma cama, con el blanco pintando canas, pero la compañía del ser al que amaban».

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«Los colores Olvidados y otros relatos ilustrados» de Silvia G. Guirado. Ilustraciones: David García Forés, Desiree Arancibia y Marta García

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